J. R. Torkelson
The Happy Losers – My dreams go down in bubbles

Sí, quizá esta reflexión sea una versión más elaborada del dicho “Quien no se consuela es porque no quiere” o sea el “Quien no se consuela es porque no quiere - Versión 5.0” pero es también una forma de presentar este gran tema de los Happy Losers, uno de los mejores grupos españoles de esta década que a pesar de grabar varios discos no consiguieron el reconocimiento que merecían.
Cuando los Happy Losers tocaron en el Sidecar hace unos años para presentar su tercer álbum, me enteré de casualidad, así que después de recomendarle encarecidamente el grupo a un amigo, conseguí convencerlo y fuimos a verlos.
Recuerdo que el local lamentablemente estaba semivacio y el público, a pesar del apoyo de algunos seguidores del grupo que habían venido desde Madrid para verlos, tampoco contribuía a dar calidez al ambiente.
Tras la actuación de los Happy Losers mi amigo no pareció muy impresionado, aunque a mi el concierto me pareció genial.
El hecho de que a mi amigo, que tenia gustos musicales muy similares a mi, el grupo no le hubiera parecido nada del otro mundo me dio que pensar. ¿Si los Happy Losers hubieran sido un grupo mediático se hubiera mostrado entusiasmado? ¿Es posible que los grupos que aparecen profusamente en radio, prensa y televisión aunque sean mediocres sean percibidos de un modo diferente por el publico en general?
Es difícil responder a estas preguntas ya que en los gustos personales de cada uno de nosotros pueden influir muchas variables pero a veces el hecho de ver grupos y cantantes realmente buenos que no consiguen salir de su ostracismo a pesar de su talento me hace pensar que hoy en día para triunfar en la música además de talento se necesita una buena publicidad o quizá mejor, viendo las actuales listas de éxitos, lo único realmente importante es tener una buena publicidad y lo demás es accesorio.
Si luego resulta que el grupo o cantante son buenos pues mucho mejor pero vamos que no es lo primero que tienen en mente las compañías discográficas ni la mayoría de la gente.
El último disco de los Happy Losers, publicado en el año 2003, se tituló “Bubbles” y fue una especie de álbum conceptual en el que el grupo dejaba como testamento en forma de pentagrama su tristeza por no haber podido alcanzar la fama que merecían.
La mayoría de sus letras, a diferencia de sus discos anteriores, eran mas serias y solemnes pero todavía dejaban espacio para temas alegres y desenfadados, repletos de armonías vocales, como este “My dreams go down in bubbles”.
Como decía la cita que aparece al principio de esta entrada, hacer pompas de jabón o cualquier otra actividad en la que nos veamos inmersos como, por ejemplo, componer canciones, es algo bonito. Sin embargo, como en todo proceso creativo, habrá quien obtenga mejores o peores resultados, pero solo unos pocos pueden crear pompas de jabón o canciones perfectas.
Los Happy Losers demostraron en ese aspecto su maestría y aunque sus canciones no trascendieran al gran público siempre serán recordadas como excelentes trabajos de orfebrería pop.